Por: Rafael Cuervo (Rath)
Cuando se escucha o se habla de música clásica, se tiende a pensar que es necesario ser un genio o una persona especial, pues no es así.
Alguna vez leí un artículo sobre las oportunidades y logros de la comunicación, eso fue antes de estudiar la profesión que me llevo a encontrarme con ustedes, las letras y para este caso el gusto por la música en todas sus formas tonos y compases.
El autor decía que el primer momento en que el hombre usa sus facultades comunicativas es cuando nace, ¿cómo? se preguntaran ustedes, pues así; cuando el bebé sale del vientre de su madre llora, es un acto reflejo natural, los médicos dicen desde su punto de vista científico que es para que el aire entre en sus pulmones, yo pienso que es una protesta contra el destino por haberlo puesto en mundo difícil e injusto. Pero después de llorar la mamá abraza a su hijo, llora con lagrimas de esas que llaman de alegría producto de la dicha, a lo que el infante responde con una sonrisa, como diciendo “por qué lloras no te das cuenta que ya no estamos solos, parece que la vida no es tan mala, no dejes de abrazarme” lo mismo sucede con la música no hacen falta las palabras, para entender a lo que se refiere el compositor.
Volviendo al asunto central de este escrito, la música clásica llamada así por su periodo histórico, más no por qué sea una rareza o algo pasado de moda, ha trascendido en el tiempo conservando su fuerza y filosofía gestora de cultura.
Esta semana asistí a un concierto interpretado por la banda sinfónica del centro educativo Don Bosco. Jóvenes de edades entre 12 y 18 años soplaron, percutieron y de su talento escuche piezas clásicas de Mozart, Beethoven y unos swings que me gustan mucho de Glenn Miller que me hicieron acordar de los discos que suenan en películas de los cincuenta. Tal vez los escuche cuando niño por eso me gustan tanto. Interpretaron piezas tan colombianas como la piragua, una soka de nuestro litoral y el mambo Nº 5 que todavía se escucha en las discotecas y bailaderos de la ciudad.
Es gratificante saber que en los colegios así sea en unos pocos sigan educando a los jóvenes en música, siempre he pensado que a través de ella se puede ser más sensible y se logra comprender mejor el mundo.
Al escuchar a estos jóvenes me vino a la mente la imagen de las clases de la profe Edelmira mi maestra de artes en el seminario menor de Barranquilla donde hice parte de mi bachillerato, ella no hablaba sobre la distribución de los instrumentos en una orquesta sinfónica, las características sonoras de los viento de metal y madera, ella me enseño que son cuerdas frotadas rasgadas y percutidas, nunca se me olvidara la exposición que me toco presentar sobre el saxofón, uno de mis instrumentos más queridos, producto del ingenio de un tal Adolphe Sax, para esa época me encontré con la música de John Coltrane y mi fascinación por ese instrumento se hizo aun mayor.
La visitas académicas al teatro Amira de la Rosa fueron el principio de una amistad indisoluble con la música de Bach, Vivaldi, Chopin, Beethoven y otros grandes maestros de la música clásica que me enseñaron a respetar y disfrutar de una buena pieza musical.
Al escuchar a estos jóvenes me vino a la mente la imagen de las clases de la profe Edelmira mi maestra de artes en el seminario menor de Barranquilla donde hice parte de mi bachillerato, ella no hablaba sobre la distribución de los instrumentos en una orquesta sinfónica, las características sonoras de los viento de metal y madera, ella me enseño que son cuerdas frotadas rasgadas y percutidas, nunca se me olvidara la exposición que me toco presentar sobre el saxofón, uno de mis instrumentos más queridos, producto del ingenio de un tal Adolphe Sax, para esa época me encontré con la música de John Coltrane y mi fascinación por ese instrumento se hizo aun mayor.
La visitas académicas al teatro Amira de la Rosa fueron el principio de una amistad indisoluble con la música de Bach, Vivaldi, Chopin, Beethoven y otros grandes maestros de la música clásica que me enseñaron a respetar y disfrutar de una buena pieza musical.
Hoy escucho más rock, que música clásica, pero mi percepción sobre la música y mi forma de entenderla no sería posible si la vida no me hubiera encontrado con todos sus instrumentos y formas de hacer música en especial la música clásica.

