jueves, 10 de abril de 2008

Los cinco mil pesos mejor invertidos

Por: Julián Calderón

Al escuchar la expresión “banda sinfónica” se viene a la mente la imagen de 30 hombres y mujeres de más de 30 años interpretando con maestría por medio de instrumentos de todo tipo, las típicas obras maestras de la música clásica como las sinfonías de Beethoven, Chopin y Mozart… sin embargo hasta que no se vive la experiencia de escuchar obras autóctonas colombianas de belleza inimaginable, interpretadas con todo el esmero por un joven que apenas aprende la magia de la música puede hacerlo, no se aprecia el talento de compositores y músicos que con su arte deleitan nuestros más exigentes sentidos.

Es gratificante saber que a pesar del bombardeo mediático de ritmos sin tradición alguna, que solo son una moda, aún quedan reductos donde como parte de la academia se enseña a mantener viva la tradición de todo un pueblo que enfrenta una grave crisis de identidad. En el caso específico de la banda sinfónica del Centro Don Bosco se aplica muy bien lo que se ha señalado.

Ver niños y jóvenes de diferentes edades seguir las órdenes de un maestro, dandole forma invisible a la identidad de diferentes regiones de Colombia y el mundo, resultó ser muy agradable. Aún más cuando dicha invisibilidad se cuela por el oído que acostumbrado a los géneros extranjeros extrañaba lo propio.

A pesar de su sencillez podría calificarse como un magno espectáculo digno de ser llevado a las más famosas salas de concierto del país. Definitivamente, son los cinco mil pesos mejor invertidos en arte…

1 comentario:

saxingenio dijo...

Muchas gracias por este artículo tan bien logrado, al leerlo me siento alegre de saber que en los jóvenes universitarios también palpita el sentimiento por lo autoctono y bello.